Harvard si es como lo pintan, sí es lo que uno se imagina y más…edificios antiguos, sobrias figuras vestidas de negro caminando de prisa con libros bajo el brazo, todos blancos, rubios algunos…En los 1 600s estos ya tenían Universidad, en plena Colonia cuando todavía se discutía si los indios tenían alma o no, estos ya tenían Universidad…cientos de años de acumular riqueza, conocimiento, prestigio, el mismo que me revuelve el estómago. Donde ellos ven grandiosidad… yo veo muerte, veo pobreza, veo esclavitudñ; quien diga que la vida no esta cortada por las tijeras de la raza, la clase, de ser hombre o mujer… está perdido… basta con abrir los ojos y ver las morenas siluetas limpiar mesas, hornear pan, empujar las carreolas con bebés ajenos….
Elegí venir a visitar en la semana más fría del año, escéptica y cansada de cargar con todo el equipo antifrío salí de casa sin mis guantes y mi gorro. Aquí es donde se notan la diferencia de quien ha vivido aquí y quien no tiene idea de cómo vestirse, de cómo salir a la calle…me moría de frío…uno no sabe del frío hasta que lo sientes hasta los huesos, por más que traten de explicarle a uno, por más que te lo describan...uno no sabe nada.
Me metí a una de las tiendecillas que rodean Harvard Square, ropa linda, ropa cara, me fui corriendo al fondo de la tienda para buscar las ofertas, pensaba que con un poco de suerte encontraría un gorro y un par de guantes y los encontré... junto a un hombre moreno. Buscaba colores, todavía tratando de combinar mi desgracia, después de un rato me di cuenta de que el hombre trabajaba en el establecimiento. Me miraba insistente, sin dejarme claro la razón…me quería ayudar, temía que me robará algo, oooo simplemente….
Tomé un gorrito muy lindo con un par de guantes color naranja, era lo mejor que iba con mi chamarra roja, en contraste con los negros abrigos de lana de los estudiantes de Harvard. Sin prisa me fui a ver la ropa, preciosas chamarras, botas, suerters nada por menos de los tres dígitos, me puse un poco nerviosa porque mis cosas no tenían precio, aunque me tranquilizó el 50% de descuento, cuanto puede ser me pregunte? y seguí mirando.
El hombre no me dejaba de ver…me empecé a sentir muy incómoda, después de estar en un lugar donde nadie te mira, el que te miren lo que me provocaba era miedo, ¿enojo?, ¿indignación?
Me fui directo a la caja a pagar, el hombre apresuró su paso y le dijo a la cajera en inglés que él me atendería. Yo le dije tranquila, lo mejor que pude aparentar, ¿cuánto es?, me respondió en español:
- veinticinco
- ¿por las dos cosas? Respondí en español
- No, sólo el gorro…silencio…
-¿De dónde eres?
- De México
-¿De qué parte?
-De la Ciudad de México
-Ahhh chilanga….(¡guauuuu !!!! me dije a mi misma)
- ¿Y usted?
- De Cali, Colombia
- ¿Qué haces en Harvard? (Para este punto ya habíamos pasado el somos latinos vamos a tratarnos bien, yo ya estaba más bien en el sabes que no me gusta esta conversación, y además ya no quiero estas madres). Lo primero que se me ocurrió fue:
- Estudio
La cara de él lo dijo todo…abrió los ojos y torció la boca incrédulo y acertó a decirme
- Estudias Inglés
Yo insistí en mi mentira, con falsísima modestia le dije:
- No, Psicología
Todavía sin creerme me dijo:
- ¿Desde cuándo? (Como para encontrar el punto débil de mi mentira y desencarame)
- Vine a entrevistarme, empiezo en Agosto
El ya no dijo nada, dejé mis guantes y gorro de $50 en el mostrador, era obvio que no los iba a comprar ambos lo sabíamos.
Todavía no sé que me resulta más ofensivo, su incredulidad ante el hecho de que yo pudiera acceder a Harvard o mi mentira para quitármelo de encima, cada vez que lo pienso me resulta más y más ofensivas ambas respuestas…